domingo, 20 de diciembre de 2009

Y entonces...

descubrís que leer un nombre puede golpear, y que un par de palabras matarte. Y no te importa, porque sin hacer caso a eso, esas letras unidas son lo único que tenés para recordar, y aunque te duela, queres volver atrás. Y ahí el interés vuelve a despertar y tus manos tiemblan. Y en ese momento querés salir o gritar. Pero como no vas a hacer ninguna de las dos de tus ojos cae lluvia, solo por contener. Y aguantás, porque duele, pero queres parecer fuerte. Y no sabés que duele más, pero seguís sin que nada te importe. Y si sabés que lo haces por pura estupidez, pero sos consciente y decidiste hacerlo, asique ya no podés hacer nada. Parar? no, ya empezaste. Y caíste una nueva vez. Lástima! no lo preveniste y ahora te arrepentis?. Mejor pará y callate. Y mata esa estúpida voz de adentro tuyo.