Un verso me llama amargamente,
no quiero imaginar lo que me quiere cantar.
Con inercia pura, leo aquel palabrerío insensato que me lleva hasta mi sombra.
Dejé las hojas reposando sobre el penoso rincón,
me cansó que hablaran de amor.
Imprudente santiamén.
no quiero imaginar lo que me quiere cantar.
Con inercia pura, leo aquel palabrerío insensato que me lleva hasta mi sombra.
Logré encontrarme en las caderas de aquel suburbio,
mientras fieramente aceleraba la pronunciación.
Esa hojas agoreras, producían en mí las ganas arduas de evocarte.
mientras fieramente aceleraba la pronunciación.
Esa hojas agoreras, producían en mí las ganas arduas de evocarte.
Te imaginé en las borracherías del s.XVIII,
murmurando ausentemente,
tan otario como siempre.
murmurando ausentemente,
tan otario como siempre.
Dejé las hojas reposando sobre el penoso rincón,
me cansó que hablaran de amor.
Imprudente santiamén.
03:05am-
18.dic.2mil10

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