
(sos una fuente perfecta)
Ella entraba y se sentaba admirando la esencia a libros, el aroma a café. Escuchando detenidamente cada nota que sonaba. Giraba su torso y con la mirada baja buscaba alguna seña de que todo estuviera como siempre. Cada cajón de especias y sus fragancias, permanecían intactas. Cada par de manos sirviendo tazas de té y pasas de uva estaban en un ligero movimiento. Cada par de zapatos, hacían el ruido correspondiente.. "correspondiente".. Su sonido habitual, mejor dicho. Tras esta escena deliciosamente falsa, profundizaba sus oídos en aquel jazz que tanto aspiraba.
Luego de haber observado y entendido que todo y cada pequeña porción de átomo estaba en su "correcto" sector, rozó su brazo sobre aquel mostrador de roble en el cual reposaban más especias de sabores exquisitos y encendió su tercer cigarro de la noche. Sabía que aquel aspecto bohemio del lugar, cautivaría miradas infinitas. Por lo tanto, creyó que era absurdo permanecer en "su" mesa de siempre. Engendró un estado de ira y sus efectos la conducieron a volcar cada taza, cada silla, a destruir todo aquello que veía y le resultaba intolerable. La totalidad del espacio, hacia resurgir cada porción del odio reprimido que poseía su cuerpo.
En cuestión de minutos, sonreía irónicamente demostrando satisfacción por su reciente acto. Y dando existencia a una posición ufana, se retiró silenciosamente. El único sonido del salón ahora, eran sus pasos flemáticos acercándose a la puerta.
título: Antonin Artaud.
1 comentario:
Hermoso, muy muy hermoso
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