La creatividad desperezándose sobre el punto de vista que nace,
como el maullido de una peca a la percepción.
Y la tentación del mordisco,
como el salpicón de la tinta como lo ácido contra el paladar.
Allí, animalando a la idea,
desarmando a
lo
esperado.
¿Y en la respuesta?
nadie puede dudar
el estar sujeto al
hoyuelo de la cotidianeidad.
La criatura
en lo ajeno
sobre en la mañana la arena junto al ser caracol.
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