sábado, 15 de marzo de 2014

Adivinotuintención.

Demos un paseo; conozco tus alevosías, tu perfidia calma y progresiva. Aunque se me enfríe el té, caminemos; ¿te asusta esta altura sorpresiva? 
Elijo no mirar ni oír esos minutos contados por tus ojos, ni sonreír con tu danza esquelética y voraz. Vamos a darnos vuelta a los cuatro pasos, y después de mirarnos, ¿elegimos sonreírle al olvido?
En secreto, pudo ser la muerte del sol, el pezón en el cielo, leche ondulatoria, pudo ser. 
Entre este vapor, ¿qué es lo que presientes? si siempre miro la ventana y tus cortinas siempre yacen del mismo modo, ¿cómo sé cuando estás? desde el parque. 
Tesoro, sé conciso, sábeme con frialdad. Es que ¿no ves que este columpio siempre nos devuelve al mismo espacio? 
Cuando nos hundimos en la miel lejos, en cámara lenta y con los gemidos callados.
Nuestra inflorescencia dormida y vaporosa. 



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